sábado, 12 de septiembre de 2009

Morriña

Está empezando a oscurecer más temprano, por la noche refresca... Se acaba el verano, y con él la época en que la sociedad hace un parón e intenta disfrutar, como que nos intentamos preocupar menos. Los políticos reemprenden sus particulares cruzadas, las vacaciones se han acabado... y en las reuniones de trabajo se habla más de qué día es festivo y de cuando hay un puente que de sacar el trabajo adelante. Comprendedme: no es que no me gusten los días festivos ni las vacaciones, es que me parece increíble tener esta fijación por no estar en el puesto de trabajo. ¿Cuántas bajas médicas son para "descansar"?

En algunos foros y noticias comentadas se leen barbaridades como que hay gente que prefiere seguir cobrando el paro y hacer chapuzas en negro que intentar cotizar. Comprendo que hay trabajos que son totalmente precarios, como también comprendo que habrá gente que necesite cualquier mierda de trabajo porque no tiene más, pero hay muchos otros que prefieren tocarse los huevos que procurar buscar un trabajo más o menos apañado. El problema es de base: los empresarios pagan los mínimos exigidos y, si pueden, te enganchan con algunas horas extra que no pagan, o te pagan parte del sueldo en negro. Probablemente muchos no pueden pagar más, ya que los fríen a impuestos y es caro tener abierto un chiringuito, pero otros son de la Virgen del Puño.

En alguna ocasión he comentado que una posible solución para mitigar la precariedad laboral es subir el sueldo mínimo. Se arreglarían muchas cosas que están en la órbita del empleo: más gente aceptaría trabajos por estar mejor remunerados, habría menos parados por haber más gente en activo (por ende las arcas del estado estarían algo más llenas), los empresarios conseguirían trabajadores mejor formados y habría más sonrisas en la calle. Eso sí, getas seguiría habiendo a puñados.

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