jueves, 14 de enero de 2010

Lo siento, camaradas: tengo que hacerlo

¿Hacer qué? ¿Borrarme del mapa? ¿Cantarle las cuarenta a unas cuantas personas? ¿Revelar el secreto de dónde está Bin Laden? Pues no, nada de todo eso. Lo que tengo que hacer es, primeramente, manteneros unas líneas en vilo, y finalmente, mencionar el nombre prohibido, aún a riesgo de sufrir una lapidación masiva: Belén Esteban.

Intento a diario y a toda costa no tener que ver su careto. He desprogramado Telecinco de mi TDT, pero de poco me ha servido. En programas de humor que tenía por mejores, no paran de hacer chascarrillos sobre este ser (véase Wyoming o Buenafuente). Ahora diréis: "apaga la tele". Correcto, pero es que constantemente está en la portada de Yahoo, en los periódicos, en los blogs... Es como el peor troyano que te pueda entrar en el disco duro (el mío, no el del ordenador).

Amigos, enemigos, amebas y seres varios: desde aquí pido a todos los medios y blogs que no escriban ni hablen sobre esa cosa. El objetivo es que muera de inanición y acabemos por librarnos del ser maligno. Estoy hasta los cojones de que en este país se valore más a este calamar de pozo ciego que a científicos, músicos, escritores y toda esa comunidad de gente que sí hace y dice algo interesante. Ojo! El calamar no está solo, en sus mares está infestado de otros calamardos.

Seguramente ahora lo estáis flipando mal, pensaréis: " Acabará Petando ha sufrido un grave cortocircuito y los algoritmos de su sistema están cayendo en contradicciones". Pero es que en ningún momento he declarado ser una persona, ni ser una máquina, y mucho menos ser consecuente ni estar en mi sano juicio. Mis desequilibrios y, por ende, los vuestros (por culpa de que me leéis), equilibran mi mundo y lo convierten en mejor. Quedaros conmigo, estaréis a salvo. Pero nunca mencionéis el nombre del calamar o seréis desterrados.

1 comentario:

  1. Pues todavia te queda por aguantar. Según he leído no veas la de contratos para nuevos proyectos que está firmando la tipa.
    ¿Cuantas horas curras tú al día? Porque si estás harto ya sólo tienes que ir a la tele a decir cuatro ordinarieces a grito pelado y a vivir. Así funciona esto y este es el tipo de gente a la que se admira en este país de traca y pandereta.

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