sábado, 27 de marzo de 2010

Algo para reflexionar

Una chica, roza la treintena, consigue un trabajo en una empresa. Para llegar a su puesto, se desplaza en autobús, único medio para moverse ya que no tiene dinero para comprar un coche. Pero ella es optimista, cumple a la perfección con sus obligaciones laborales, es educada y amable y siempre sonríe. Pero nadie puede sospechar que su trayecto en autobús es un momento terrible: sufre mareos incontrolables, incluso lleva el bolso lleno de bolsas de plástico por si se le revuelven demasiado las tripas. Decide no comer antes de subir al autobús, por lo que se encuentra algo débil durante su jornada laboral. Pero nadie nota nada, sólo se lo cuenta a una compañera de confianza con la que tiene especial trato. En ningún momento tiene intención de contarlo a sus superiores, ya que valora mucho su puesto de trabajo y el sueldo que le proporciona, a pesar de ser un empleo precario en algunos aspectos.

En España todos aspiramos a currar de 9 a 13 h. por 2.000 al mes, pero no todos los empleos son brillantes, ni se tiene la preparación, ni son tantos los puestos de trabajo bien remunerados. Así que alguien debe asumir esos trabajos no tan ideales, si lo que realmente preocupa es tener un sueldo para pagar la cara vida que nos obligan a llevar las multinacionales y el maldito Estado de los cojones.

En ningún momento penséis que no sé que existen trabajos de mierda, malpagados y con un jefe hijo de la gran puta que hace que estés con el culo prieto toda tu jornada. Yo mismamente fui a interesarme por un trabajo de cajero en el Pizza Hut y comprendí por qué siempre están buscando personal, incluso ahora. Pero lo que sí critico es que hay gente que va de señorito o señorita por la vida que, estando en el paro, no coge un trabajo porque va a ganar más entre la prestación estatal y las cuatro chapuzas que hace en negro.

Obviamente, la chica de la historia no es española, es de un país del este, donde sí valoran el tener un empleo, aunque no te permita irte 15 días a Jamaica, tener un cochazo, ropa de diseño y salir todos los fines de semana a cenar y de copas. Reflexionemos.

3 comentarios:

  1. Buen comentario.

    La verdad que es para reflexionar muchísimas cosas.

    Buenísimo blog.

    Saludos

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo cuando me vine a apuntar a la oficina del Inem en León la chica me dijo sorprendida que pocos se pasaban por allí que como yo ya se hubiesen recorrido tres ciudades buscando empleo. Me contaba que algunos ¡¡hasta querían elegir en qué barrios de la ciudad mandar CVs!! y todo eran pegas si la oferta de empleo era en un pueblo cercano a la capital o un polígono industrial. La gente es muy comodona...
    Pero te cuento la otra cara de la moneda... Yo estoy a punto de marcharme de nuevo de España. Volví en Julio del 2.008 y tras casi dos años en el paro las orientadoras laborales me dicen que nadie me llama para entrevista porque tengo 3 carreras y casi cuatro másters (estoy terminando dos ahora mismo, para matar el tiempo) porque prefieren gente un poco cortita. Me dirás tú qué ánimos son ésos...
    En lo que va de mes ocho amigas mías también se han mudado fuera, hartas de enviar CVs y que nadie las llame por estar más preparadas que los que seleccionan personal.
    Así que sí, vagos los hay a patadas en este país pero también cientos que queremos trabajar y no nos dejan.
    Un saludo :)

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  3. Gerard, gracias por comentar!

    Saray, siento que tengas que marcharte por estar demasiado formada. Me recuerda una vez que pedí emplec en una tienda y me dijeron que no me cogían porque el trabajo no me motivaría y los dejaría colgados a la primera de cambio por la misma razón que tú: por exceso de preparación. Por suerte, ahora estoy aproximadamente "Bien". Te deseo lo mejor.

    Saludos a todos.

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