viernes, 27 de junio de 2014

Pesimismo gráfico


Una planta muriéndose...
This is Spain

No, no soy emo, tampoco sufro una depresión, pero es que no lo veo... Los ciudadanos nos dedicamos a sobrevivir, nadie nos ha preguntado si nos apetecía vivir la vida de mierda que nos obligan a llevar: los que tenemos curro parecemos hombres de gris, la mayoría hacemos jornadas maratonianas que no te permiten desarrollarte como personita (hacer deporte, tener hobbies, cocinar, cantarle a tus plantas...) y los fines de semana sirven para arreglar la casa, comprar abastos y descansar mental y físicamente para empezar una nueva semana de mierda, más o menos igual a la anterior. Si se tiene nómina hay una serie de gastos derivados del hecho de ir a trabajar (transporte, ropa, bebida y comida), pero tanto si se tiene salario como si no, hay que pagar las facturas típicas de un hogar y, finalmente, llegar a... los impuestos.

Impueeeeestos... impueeeeeeeeeeeeeeeeeestos... Son pequeños, directos o indirectos, te visitan siempre, y cada día que pasa son más numerosos. Lo peor de todo es que han aprendido a moverse sigilosamente para atacarte constantemente (como no haya internautas que se lean el BOE, nadie se entera, la tele lo acalla). Los impuestos no te llegan a matar, te mantienen con vida mes tras mes para poder seguir chupándote unas gotas de linfa, cadáver no les sirves: son hiper-inteligentes.

Ya sé que eso lo sabes, querido lector, no te estoy tomando por tonto ni mucho menos. A lo que voy es que, por más que pagamos impuestos, los políticos no los gestionan bien (sé que también sabes eso). Una vez estuve en el cerebro de un político, sus pensamientos eran siempre beneficiosos para su entorno: esto para mi colega que me hará un puente; mira tú! le hago un puestito de subsecretario al sobrino; este servicio lo externalizo con el primo; adjudico la obra con mi tío que aunque dice que costará más barato, luego será mucho más caro; y así todo el rato, no sigo que me deprimiré de verdad.

La consecuencia de la mala gestión (gestión que he analizado desde la barra del bar, no os pongáis quisquillosos) es que el país está marchito, está a punto de perder las pocas hojas que le quedan, dejará de fotosintetizar. Prefiero no pensar en lo que haríamos, pero creo que estoy cerca si digo que los de arriba se irían a marchitar otro sitio (de hecho, ya están aterrizando por ahí). A los de abajo supongo que nos pillará en mal día para hacer algo todos a una, seguro que habrá fútbol, darán el último capítulo de Juego de Truños, se habrá divorciado un famosete o hará calor y estaremos con la cervecita en marcha.

Yo por mi parte paso de todo, he decidido que tengo mejores cosas que hacer que ir a una puta mierda de manifestación mediada por sindicatos que chanchullean y que están dirigidos por pillos que en realidad miran a ver qué pueden hacer por ellos mismos (no insinúo nada, en la prensa está). Después de levantar las manos en la plaza mientras se gritan consignas literariamente muy forzadas, al día siguiente, toca volver  a ser un hombre de gris . Así que desde hace un tiempo me miro menos las noticias, sonrío más, en el curro me he vuelto impermeable a las toxicidades ajenas y, en el poco tiempo que tengo para mí, leo, paseo, cocino, un rato de internet, escucho o hago música, miro pelis y paso de todo. 

Solamente tengo una vida, la quiero disfrutar, y como esto no tiene remedio, me he vuelto egoísta. Es una mierda de postura, lo sé, pero es que duermo mejor. Muchos han intentado cambiar algo, y no han conseguido una mierda. Yo no soy mejor que ellos, fracasaría igual. Nada puedo hacer, solamente ocuparme de mí. Pero tengo esperanzas de que alguien use una manguera con suficiente caudal para que la cosa rebrote: sal ya de tu escondite!!


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